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Con la rugosidad de la superfice de las pezoneras, el riesgo de sobrevivencia de bacterias a los procedimientos de limpieza aumenta. Adicionalmente, mas bacterias pueden ser transmitidas desde una vaca enferma a una saludable.
Ambos mecanismos incrementan la cantidad de patógenos alrededor del pezón. Esto genera un alto riesgo de infección, simplemente por un aumento de bacterias alrededor del canal del pezón cuando se sobreutilizan las pezoneras.
El deterioro de la elastisidad de los materiales reduce la fuerza de masaje de la pezonera que se está colapsando. El masaje realizado por el pulsador es la parte mas importante durante el ordeño de las vacas (Bothur, 1992), y las pezoneras que se tornan menos elásticas reducen el proceso de masaje sobre el pezón.
La reducción de la fuerza de masaje afecta directamente a la circulación de linfa y sangre. Cuando la vaca es ordeñada con pezoneras sobre utilizadas hay un riesgo de congestión y edema. El flujo de leche se puede ver reducido. Obviamente se puede deducir que el ordeño en este animal no es muy confortable además que la condición de los pezones puede tornarse muy mala.
Ambos factores - la estimulación reducida, y mayor congestión y edema - significa que los pezones han sido expuestos a vacío por períodos prolongados. Como consecuencia, el mecanismo de defensa de los pezones será debilidado.
El riesgo de infección se ve incrementado dos veces con pezoneras sobre utilizadas.
Es bien conocido que el ordeño con pezoneras sobre utilizadas, esto lleva a mayores caídas de pezoneras (KLEINSCHROTH et al., 1994). El ordeño incompleto incrementa la predisposición de los pezones a nuevas infecciones (EBENDORFF et al., 1986; ZIESACK et al., 1986). |